“El verdadero virus de México: la desigualdad y el egoísmo de sus gobernantes”: José Miguel Rivero
“El verdadero virus de México: la desigualdad y el egoísmo de sus gobernantes”, José Miguel Rivero.
La pandemia del Coronavirus Covid-19 puede analizarse desde ámbitos como el social, el económico, el político y el científico.
En el plano político, diversos gobiernos actuaron con una ceguera partidista, que en el caso de España derivó en la rápida saturación hospitalaria y la pérdida de 28 mil 385 vidas humanas.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez del Partido Socialista Obrero Español (izquierda), buscó ahogar a las comunidades autónomas, en especial a la Comunidad de Madrid, gobernada por Isabel Díaz Ayuso, emanada de su histórico rival político, el Partido Popular (derecha).
El manejo inicial de la crisis bajo esta ceguera partidista dejó a los hospitales sin implementos y a la población sin pruebas.
La saturación hospitalaria condujo a España al Estado de Alarma, a la Guardia Civil (Ejército) tomando el control de las calles y a los españoles con una zozobra no vivida desde la Guerra Civil Española (1936-1939).
Cinco meses después y saliendo de la pandemia, Sánchez admitía en una entrevista televisiva: “Tendríamos que haber decretado el estado de alarma mucho antes”. Yo le agregaría: Y dejar de manejar la pandemia con tintes partidistas…
Pongo de ejemplo a España, porque este manejo político de la crisis, es el mismo patrón que se registró en diversas naciones europeas y latinoamericanas.
Sobresale que en aquellas donde fue más severo un manejo político se registran un mayor número de casos y muertes, como en Italia, Reino Unido, Brasil y Estados Unidos. Es decir, politizar la pandemia se tradujo en la pérdida de vidas humanas.
En México, manejar la crisis con una visión partidista se convirtió en modelo del Gobierno Federal, pero con un factor adicional grave y muy alarmante: ni el propio presidente respetó las medidas de su Gobierno.
En marzo, con los gobiernos estatales ávidos de rumbo y mando, AMLO primero desacreditó la pandemia, luego la minimizó y, finalmente, su Gobierno dictó medidas que hasta la fecha no obedece.
Se enfrentó con los gobernadores de los estados que no comparten su visión, como Enrique Alfaro Ramírez, en Jalisco, y dejó solos a los emanados del “conservadurismo”, como Carlos Joaquín González de Quintana Roo.
Desestimó las recomendaciones por ser “ataques de los conservadores”. Se negó a redireccionar el presupuesto para defender sus obras y programas asistencialistas.
Y, finalmente, se apresuró a la reapertura económica del país, actuando como si la pandemia nunca hubiera existido.
En Yucatán, el Gobernador, Mauricio Vila Dosal, mandó pronto a casa a los yucatecos, adquirió crédito para dotar de infraestructura a los hospitales y hoy, tras dos tormentas tropicales, bandea la reapertura económica.
Las muertes continúan y están en su peor momento, cruda y dolorosísima realidad, pero la economía mexicana no aguanta más el encierro.
En un panorama donde seis de cada 10 personas se dedican al comercio informal, el confinamiento significaría más delincuencia en las calles, más violencia en las casas, más suicidios y más pobreza alimentaria en los niños. Es decir, condenar a las futuras generaciones a una muerte social.
El virus nos ha hecho sentir en carne propia que tan frágil es nuestra economía; que tan desprotegida tenemos a nuestra población, cuán severos son nuestros males de salud pública y que tan egoístas pueden llegar a ser nuestros gobernantes.
El verdadero virus de México es la desigualdad social y el egoísmo desmedido de sus gobernantes.
Espero que esto, llegue fresco a la memoria de los mexicanos el próximo año, pues muchos políticos se podrían quedar sin votos.
JOSÉ MIGUEL RIVERO
Maestro en Periodismo en Televisión y psicólogo en formación.
Foto: Roberto Carvajal| Yucatán Al Minuto.