Mesera recibe propina de dos mil dólares, pero restaurante no le da nada
Emily Bauer, mesera de un restaurante de Texas, se llevó una gran sorpresa cuando, en una noche terriblemente ajetreada, un cliente le dejó una propina de dos mil dólares, pero su alegría se transformó en tristeza cuando no pudo recibir nada por las políticas del local.
Resulta que el restaurante no puede procesar propinas por más de 500 dólares, por lo que el monto no fue cargado a la cuenta del generoso comensal, quien resultó ser el dueño de tres negocios que incluso le había escrito “sigue trabajando duro, buena suerte” en el recibo.
Para fortuna de Emily, el incidente se hizo mediático y el restaurante accedió a pagar la cantidad total de la propina, sin que se dieran a conocer muchos detalles de la negociación.