Salud mental, la otra “epidemia” de confinados en China
China sigue endureciendo restricciones ante las cifras récord de contagios de Covid-19, pese a la factura mental para los trabajadores y voluntarios que sostienen a las ciudades confinadas, ejemplificada en la muerte de un funcionario de la Comisión de Sanidad de la ciudad de Shanghái.
Tan solo en la metrópolis oriental de Shanghái, que vive estos días el peor rebrote desde el que marcó el inicio de la pandemia en Wuhan a principios de 2020, se añadieron hoy 27 mil 719 contagios, de los que más del 90 por ciento no presentan todavía los síntomas requeridos por las autoridades para considerarlos casos confirmados.
Algunos medios locales también han hecho eco de otro caso en el que una mujer se habría quitado la vida tras ser víctima de ciberacoso después de que varios internautas consideraran insuficiente la propina de 200 yuanes, es decir, unos 31.4 dólares, que dio a un repartidor que se ofreció a ayudarla, recorriendo 27 kilómetros para llevar alimento a su padre, anciano y enfermo.
El portal China Digital Times, fundado en la universidad estadounidense de Berkeley, California, publicó una transcripción de una llamada entre un adulto mayor confinado en Shanghái y un miembro del comité que gestiona su urbanización, en la que pedía ser llevado a un hospital tras ser diagnosticado con Covid-19 y se quejaba de que no recibía ninguna respuesta de las autoridades.
"¿No pueden hacer nada para ayudarnos (a los ciudadanos de a pie)? ¿De verdad es esto en lo que se ha convertido nuestro país?", lamentaba el hombre, ante lo que el trabajador respondía: "Llegará el día en el que tenga que dimitir porque ya no pueda aguantar esto. ¿Por qué están haciendo esto? ¿Cómo ha llegado Shanghái a esta situación?".
Un día después, tras viralizarse la llamada en redes, el diario local Shanghai Observer aseguraba que el anciano había sido hospitalizado y aseguraba que su interlocutor en la llamada llevaba más de 30 días sin poder volver a su casa y gestionando situaciones como la atención médica a embarazadas o funerales: "tuvo un impacto en mis emociones".
En la ciudad, la más próspera de China, muchos residentes no son optimistas: a cada nuevo contagio registrado en una urbanización, se reinicia el contador de los 14 días que han de pasar desde el último caso para que las autoridades decreten el final de su confinamiento, y todavía no hay fecha para el final de las restricciones.
A eso se suma que, para algunos, no es contraer el Covid-19 el mayor temor, sino lo que viene después: las imágenes que circulan sobre los improvisados centros de cuarentena a los que se envía a las decenas de miles de contagiados no invitan a pensar en una estancia agradable, con problemas de higiene, luces encendidas las 24 horas del día o, en días de tormenta como ayer, goteras que no dejan de chorrear.
Pese a todo, también hay quien, como en cualquier situación adversa, sigue tratando de tomárselo con humor: un popular meme que circula estos días en la ciudad es una parodia de un mensaje de las autoridades que reza: "querido ciudadano, no se preocupe si empieza a hablarle a las flores y plantas de su casa durante el confinamiento, es algo natural. Pero en cuanto vea que las flores y plantas de su casa también hablan con usted, llame inmediatamente al…". EFE
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